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Mostrando entradas de agosto, 2014

Amor asesino

Estoy a oscuras en mi camarote con la oreja pegada a la puerta que comunica con el camarote contiguo. Luisa y yo habíamos acordado que sería mejor ocupar estancias diferentes, aunque juntas y con una puerta que las comunicaba muy convenientemente por si se producía la reconciliación que yo tanto deseaba y entonces bastaría con dejar abierta esa puerta para unir los dos camarotes.

Un incidente nocturno

Siempre tuve el sueño ligero, por eso me despertó –o eso creo ahora- aquel ruido sordo como de pies que se arrastraban sobre la moqueta del dormitorio. Un roce leve y amortiguado que se iba acercando a mi lado de la cama.