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Mostrando entradas de julio 7, 2012

No hay más espejos (a Pepa Mas Gisbert)

Hoy sé que la verdad no está en esa luz clara,
ni se revela impúdica delante de un entierro, ni resplandece orgullosa tras un juez triste y dudoso  ni empaña los espejos de mis muchos hoteles  cuando me afeito y me miro y sangro entre mis lágrimas.  Renuncio a esa verdad que de verdad no era  la que me hirió la vida y humilló mi espalda  y me hizo hincar una rodilla joven  en un suelo plagado de espinas de futuro  y me robó entre llantos un cielo promisorio.  Hoy he sabido al fin que es una impostora  que usó siempre las ropas de mis vanos sueños  y me engañó la vida y me tumbó en el suelo  donde al morir intuyo su cara tras un velo  de certezas que adoré y adoro aún, muriendo.  No hay más espejos ni espuma ni cuchillas  para quien ya no hay hoteles ni encuentra un cielo.

Una comida

Bvalltu me recrimina la comida que he tenido con mis amigos. Paco Acedo, Manolo Bernal, Juli Recuenco, Fernando Bernal y un servidor. Es una comida en plan tertulia donde comentamos diversas nimiedades y contamos chistes malos. La comida es una excusa, lo que importa es la reunión de amigos, de viejos amigos que se han querido a lo largo del tiempo y cualquier excusa les vale para reunirse de nuevo. Juli, Fernando y Paco quedan para recorrer quince quilómetros sabe Dios con qué propósito. No cuentan conmigo, intuyo que por envidia, ¿y si yo hiciera el mismo recorrido en la mitad de tiempo? ¿Y si , en el mismo tiempo, recorriera el doble? Bromeo, claro, no es una competición sino un pasatiempo deportivo. Luego, la comida. El ambiente algo soso, ¿por qué? Los chistes, diría, pero también algo más. La próxima será mejor, Bvalltu, no me regañes.