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Mostrando entradas de mayo 16, 2012

Una terapia

Le repito la pregunta, señor Adorno, ya que le veo algo despistado: ¿qué le ha hecho venir a mi consulta? Algo no debe ir del todo bien cuando acude a un psiquiatra, digo yo, y espero que no se moleste si le digo que llevamos ya más de media hora de sesión y usted aún no ha abierto la boca, excepto para sonreír de un modo, permitame decírselo con franqueza, del todo incoherente. No le estoy apremiando, no quisiera que se sintiese presionado, pero de algún modo tendremos que comenzar la terapia, y si usted no me dice algo... No hace falta que conteste de inmediato, tómese su tiempo, más del que ya se ha tomado si es preciso, solo faltaría que por una precipitación abordásemos el problema de una forma inapropiada. Le confesaré algo que en mis veinte años de profesión jamás he revelado a ningún paciente, pero usted necesita un aliciente y por ello haré una excepción. Yo quería estudiar antropología, se lo digo en serio aunque me alegra ver que sonríe de otra manera. Siempre me gustaron …