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Mostrando entradas de diciembre 25, 2011

Fantasmas

-Mamá, hay un fantasma en mi cuarto.
La mujer apenas distrajo la mirada del televisor para vislumbrar la borrosa figura de su hijo en la penumbra del pequeño salón. Le dolía la cabeza y sentía punzadas en la cara y en los brazos. Se palpó con cuidado la carne tumefacta, la sangre seca, se recompuso con desgana el vestido roto y trató de ordenar su melena enredada y sucia. Su nuevo novio era otro bestia, pero el whisky que le llevaba era muy bueno. Bebían juntos y después se desmadraban juntos; y a veces incluían al pequeño en sus aquelarres etílicos. A veces, durante la resaca, la acosaban los remordimientos, pero su hijo nunca se quejaba, en su carita no vio jamás un reproche, un gesto de enfado o desagrado, una miraba de súplica; por eso y porque hacía años que había perdido el rumbo en la vida seguía buscando hombres y botellas a los que se aferraba como un náufrago a un salvavidas, a los que se entregaba con un delirio de deseo y masoquismo suplicándoles con voz ronca y desesperada…