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Mostrando entradas de septiembre 22, 2010

¿Escribes o navegas?

Escribir y navegar son dos actividades con grandes similitudes. Embarcas, por ejemplo, con la intención de arribar a un puerto determinado y por vicisitudes a que los marinos están más que acostumbrados, resulta que, o bien arribas a otro puerto, si hay suerte, o bien te quedas al pairo, si hay suerte, o te comes una castaña de no te menees (y que haya suerte). La escritura no entraña tanto peligro físico, pero padece las mismas peripecias, y si no te las sabes apañar tu salud mental puede sufrir un naufragio de narices.
La vida es bella, según dicen, pero a los que nos seducen las emociones fuertes nos lo parece sólo a veces, aunque con una intensidad sólo al alcance de marinos arriesgados o escritores suicidas. ¿Qué qué es esto último? Que lo responda un marino, si tiene huevos (con perdón).

Ser o ser

La vida es una guerra contra la muerte. El conocimiento de la pérdida es lo que nos motiva. Saber que nos quedan 20000 días de vida ¿útil? Si restamos el sueño, las obligaciones, las preocupaciones, la enfermedades, los tiempos muertos en que uno no sabe qué hacer y los desperdicia, qué nos queda en tiempo fértil, qué en tiempo hábil.
Pero la consciencia de la finitud nos puede redimir, puede hacer de catarsis y empujarnos a una vida más fértil, más sincera, mas plena. Somos perecederos y si dimensionamos nuestra caducidad podremos hallar el modo de ser más plenos, y siéndolo, vivir más, mejor, de otro modo.
El ser humano es una pizca de eternidad en un cosmos eterno. Seamos eternos a pesar de las limitaciones, seamos únicos e irrepetibles. Seamos nosotros. Seamos de cualquier modo, pero seamos.