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Mostrando entradas de octubre 14, 2009

Mario

Mario Conde ha salido de la cárcel con ánimo emprendedor, es de suponer que el mismo que le llevó en volandas de la facultad a la presidencia de un banco, aunque supongo que moldeado por la experiencia robinsoniana de sobrevivir a un naufragio vital sin otra ayuda que su propio coraje. Ha dejado claro que es un tipo duro, además de listo y éticamente ambiguo. Ya está metido en negocios varios y al parecer prometedores que tal vez concibiera en el silencio de su celda con la paciencia del vengativo que construye con parsimonia el instrumento de su venganza. Y también ha recuperado su discurso impecablemente errático de medrador sempiterno, su incontinencia mediática, su visible vocación mesiánica.


Desbaratado su sueño berlusconiano de fusión de poderes con él al mando, busca regresar a Itaca con renovadas fuerzas pero cubierto con una piel de cordero para que nadie le adivine la intención -bastante clara tras la publicación de su libro- de volver a las andadas. Quien se cree intocable …

Hasta siempre

La pasada madrugada murió la madre de un amigo. No era una madre cualquiera, como su hijo no es un amigo cualquiera. Él y yo compartimos los años de la niñez y la adolescencia en el colegio Puertosol. Era un chico formal, tímido y extrañamente seguro de si mismo. Con el tiempo averigüé que esa seguridad provenía del calor de su familia, una familia especial, de esas que envidias en cuanto convives aunque sea muy espaciadamente con ellas, una familia cohesionada por la tolerancia, la franqueza y el amor. Mi amigo, canalla imperdonable, tuvo una revelación en el momento adecuado: conoció a su futura esposa y madre de sus hijos, la mujer perfecta. Si alguna vez ha existido una pareja de la que sin lugar a dudas se haya podido decir que son tal para cual y todos los tópicos que se quiera y que suenan a huecos por falta de referencias reales, esos son ellos. Han encarnado y encarnan el mito del amor eterno. No ha sido un camino de rosas su proyecto familiar; el caprichoso azar les ha maltr…