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Mostrando entradas de agosto 11, 2009

El mensajero

Por favor, Irene, no lo hagas. Te lo suplico, no te vayas, no tienes por qué asustarte. No he venido a lo que piensas, no soy ningún monstruo; sólo soy un pobre diablo que no le haría daño a una mosca; vengo a darte un mensaje. Por favor, siéntate y tranquilízate, tengo que hablarte sobre un asunto de extrema importancia. Se trata de tu madre, traigo un mensaje suyo para ti. Si me concedes unos minutos te prometo que luego me marcharé y no volveré a molestarte. ¿Estás mejor? ¿Quieres que vaya a por un vaso de agua? ¿No? Como quieras. Gracias por tu comprensión, ¿cómo? ¡Claro que sí! Faltaría más, ten el número de emergencias marcado en el móvil, pero te juro que no vas a necesitar hacer esa llamada, no soy peligroso, ya te he dicho que sólo soy un pobre diablo, un recadero provisional. Te cuento. Hace unos días conocí a tu madre por casualidad. Nos vimos en el bar del hotel y enseguida simpatizamos, sin malicia, sin intereses ocultos, simple amistad a primera vista, suena raro, ¿verda…