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Mostrando entradas de julio 26, 2009

Mi tiempo

Las lluviosas mañanas de invierno despiertan mi melancolía en forma de recuerdos perfumados de tristeza. El hecho en sí tal vez no fue triste, pero los años truncan la realidad con la precisión implacable de una segadora mecánica y lo que fue de una manera hoy se me antoja de otra. El ánimo que me envuelve en cada instante matiza mi vida entera de uno u otro color. En cambio los radiantes atardeceres del verano sureño me obligan a mirar hacia el futuro con una esperanza que debe parecerse mucho a la fe que nunca tuve. Veo el mañana con ojos ansiosos y deseo que el tiempo acelere su curso para que la impaciencia por vivir deje de retumbar en mi corazón. Pero me calmo pronto porque sé que el mañana siempre llega, aunque no sea para todos, pero sí para mí, pienso con incongruencia, sí para mí, y descubro que es una súplica que se debe parecer mucho a las oraciones que nunca pronuncié. Las estaciones y los sentimientos se conjuran para alterar sin motivo mis estados de ánimo, mi tornadiz…