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Mostrando entradas de abril 10, 2009

El ciego del perro IV

Seguimos con el ciego paseando por la playa agarrado a la cadena de Boniato. Hace viento y empieza a refrescar. Sale bruscamente de sí mismo, se separa de sus pensamientos y decide que hay que regresar. En ese momento Boniato tira de la cadena y con ella de él, que casi cae. Logra conservar el equilibrio porque justo entonces el terreno se empina y él apoya su mano en una ladera imprevista mientras oye al perro ladrar con furia. ¿Qué habrá visto? Los tirones del perro le impiden recuperar del todo el equilibrio y se ve obligado a trastabillar en pos de Boniato subiendo por esa ladera. ¿Qué está pasando? Trata de gritarle al perro que se calle, pero una inquietud repentina le hace callar. Algo no va bien. Oye, lejanas, unas voces, sin distinguir las palabras. Al menos no todavía. El perro se ha detenido y él supone que está en la cima de aquel montículo de piedra y tierra, porque no recuerda que en esa zona hubiese una montaña o un obstáculo de mucho tamaño, debe de ser algo nuevo o qu…

Terapia II

Verá, doctor, todo comenzó hará unos seis meses. Estábamos cenando mi mujer y yo en la cocina cuando de repente ella dijo que no me quería, que nunca me había querido. En un tono desenfadado, como quien charla de cosas banales con un amigo o con un amor, me fue desgranando todas las cosas que odiaba de mí. Yo la miraba boquiabierto, embelesado por el contraste entre sus palabras fatales y su semblante relajado, casi divertido. De repente se calló, dejó el tenedor sobre la mesa y se llevó las manos a la cara para ocultar una lágrimas súbitas, quizá inoportunas. Yo no sabía si consolarla o llorar con ella, imagínese la situación, menudo palo, así, de golpe, toda tu vida a tomar por saco, con perdón. Se levantó furiosa y se dirigió al salón, pero antes de salir se volvió y me dijo con una mirada de hielo: “Pero lo que nunca te perdonaré es que arrancaras el limonero del jardín.”¿Sabe, doctor? Nunca hemos tenido jardín porque vivimos desde que nos casamos en un piso del centro. Me quedé p…