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Mostrando entradas de marzo 23, 2009

El ciego del perro III

Habíamos dejado a nuestro protagonista (porque es de suponer que es el protagonista, ¿o no? ¿Será otro personaje? Entonces por qué tanta atención al ciego, tanto dato acerca de él. (Dejemos esa cuestión para más adelante.) Nuestro posible protagonista, el ciego, pasea con su perro por una playa desierta rumiando su desgracia y sintiéndose doblemente desgraciado, por haber perdido la vista y por no asumir este hecho, esta nueva condición que ha alborotado su universo entero, el físico, obviamente, y el psicológico –por supuesto, también el anímico, sobre todo el anímico-. Digamos que pasea cada día por la misma playa, cada mañana, una rutina que se impone para mantener el cordón umbilical con el mundo, para no encerrarse dentro de su tragedia y acabar por volverse loco. Un paseo medicinal, que tal vez le recomendó el médico, o su hermana Dorotea, más probable el médico, al que tolera porque de algún modo le ayuda o está ahí si lo necesita por alguna urgencia extraordinaria –ansiedad, i…