Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de octubre 19, 2008

Lo fantástico diminuto

He leído a muchos entendidos explicar prolijamente cómo se debe escribir un cuento, qué se de evitar y qué jamás omitir. Los mejores cuentos que he leído incumplen escrupulosamente la mayoría de las recomendaciones de tan doctos especialistas, lo cual no invalida los dictámenes de estos, porque mi juicio sobre la excelencia de dichos cuentos es de una parcialidad inmaculada: son los mejores para mí, según mi parecer y sin hacer uso de otra herramienta para evaluarlos que mi criterio estético, que no atiende a normas ni obedece disposiciones.Hay un ‘Final para un cuento fantástico’, de I. A. Ireland, incorporado por Borges, Bioy Casares y Ocampo a su ‘Antología de la literatura fantástica’ que me parece una genialidad. Es un posible final pero también un cuento completo en sí mismo, una miniatura excelsa que se ha ganado un asiento, pese a su minimalismo, en el olimpo de la literatura fantástica.Lo reproduzco.<<-¡Qué extraño! –dijo la muchacha, avanzando cautelosamente-. ¡Qué pue…

Un sueño

El hombre de la tez morena se inclina sobre la cuna y acaricia brevemente la cara sonrosada del bebé. Sus ojos se pasean por la diminuta figura, contemplándola con ternura. Y comienza a susurrarle como si estuviera cantando una nana, pero en realidad le está hablando dulcemente. ‘Hijo mío, aún eres muy pequeño para comprender lo que voy a decir, pero algún día tal vez lo sueñes o lo recuerdes. La vida no es fácil para casi nadie y tú no serás una excepción, pero quiero que sepas algunas cosas que te sucederán, aunque de sobra sé que el conocimiento del porvenir no lo ha de variar un ápice’. ‘Tendrás tres hermanos y uno morirá chico. Intuirás pronto que la vida de adulto suele ser infeliz y por eso desearás no crecer, permanecer por siempre en el juego inacabable de la niñez. Pero irás creciendo y descubrirás pronto el dolor que produce la vida al indefenso, al ingenuo, al crédulo. Conocerás la infamia y la deslealtad, la mentira y la vileza. Practicarás, en ocasiones, alguna de ellas,…