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Mostrando entradas de junio 6, 2008

Hipocresía literaria

Si la tarea de escribir ya es de por sí costosa, agotadora en ocasiones, imaginen si encima el libro alumbrado tras semanas de trabajo creativo fatigoso y absorbente lo firma otro. Es lo que les pasa a los ‘negros’ literarios. Escriben por encargo sobre un tema con un margen de maniobra más o menospactado, y su producto final, el libro, se distribuye bajo la autoría de alguien que en ningún momento intervino en su elaboración, o si lo hizo fue sólo para fastidiar. Debe de ser frustrante, ¿no? “Cuánto sabría ese hombre si hubiera leído todo lo que ha escrito”, dice un chascarrillo mordaz pero lleno de certeza, o tal vez sean las palabras de alguna autoridad que desconozco. Y la cara que se le debe de quedar al verdadero autor si el libro se vende bien y los medios no paran de entrevistar –y darle de paso entidad como escritor- a quien se limitó a estampar su firma al pie del manuscrito y bajo cuya apócrifa autoría el libro es adquirido por lectores ingenuos que se creen todo lo que lee…

José Tomás

Ha vuelto a Las Ventas el torero José Tomás. Sin cámaras de televisión, por expreso deseo suyo. Una manía, una superstición, cualquiera sabe, los toreros, sobre todos los de mayor empaque, son bastante maniáticos, o eso se dice. El caso es que cortó cuatro orejas, dos a cada toro si la aritmética no me traiciona. Salió a hombros por la puerta grande, él que es al parecer tan tímido y le apabullan las multitudes a la par que los elogios. Le vi mala cara mientras era transportado entre baqueteos a su furgoneta. Como si todo aquel clamor le intimidase, le viniese grande o no fuese con él. “¿Qué habré hecho yo para que me zarandeen así?” parecía preguntarse con un gesto compungido en la cara, en la misma situación en la que cualquier otro diestro se fundiría complacido con el fervor del público entregado y compondría un gesto de agradecimiento aunque sólo fuese por deferencia a ese público del que todo torero depende para formar parte de los escogidos para la gloria.Pero Tomás no es agrad…