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Mostrando entradas de abril 28, 2008

Reflexiones

El ejercicio de la reflexión es tarea ardua que no todas las personas llevan a cabo, puede que por pereza, por no añadir al elenco de sus preocupaciones otra que pueden ahorrarse sin mayor inconveniente. Pero una mente reflexiva es una espíritu valiente y dispuesto a enfrentarse al mundo y a sus problemas. Decía George Santayana que vivimos trágicamente en un mundo que no es trágico. Y tiene razón, porque el mundo, la vida, es como es y punto. La adjetivamos, según nuestro carácter y estado de ánimo, nosotros. De ahí que seamos seres privilegiados: podemos elegir entre vivir mal o vivir bien, a capricho. La pregunta lleva implícita la respuesta: ¿Entiende todo el mundo lo que el bien y lo que es el mal?

Camus

Días antes de morir en accidente de tráfico Albert Camus dijo en tono desenfadado ante la audiencia que le escuchaba que no había cosa más idiota que morir en un accidente de tráfico. También dijo, mucho antes, que si existiera un partido político de los que no están convencidos de tener razón, él se afiliaría de inmediato. Dijo muchas más cosas antes de morir en un estúpido accidente a la edad de cuarenta y seis años. Lo leí con desesperación a mis diecisiete años y lo releo ahora, complacido por el escaso menoscabo que sus ideas, tan gentilmente expuestas y desarrolladas hasta sus últimas consecuencias, han sufrido en mis limitadas entendederas. Fue el poeta de lo absurdo como Larra lo fue de la decepción. A diferencia de éste no se suicidió, pero como si lo hubiera hecho: ha heredado la gloria que los humanos conceden a quienes además de ser iconos vivos atinan a dejar este mundo a tiempo para seguir siendo iconos, fosilizados, para la eternidad. Sensible, introvertido, despegado, …

Escribir mal

Afirmaba Chesterton que se podía recopilar el peor libro del mundo seleccionando únicamente pasajes de los mejores escritores del mundo. Y es que cuando los grandes escritores escriben mal, no solamente escriben de pena sino que lo hacen durante muchas páginas. Habla de Dumas, de Tolstoi, de Proust y de tantos otros que no nombra. También los más grandes saben escribir mal, y de sus miserias aprendemos los demás, porque como bien dice Enrique Páez, nada absoluto se aprende de quien todo lo hace bien y es necesario encontrar el lado oscuro de lustrosas plumas para tomar nota de los errores que ni siquiera ellos pueden evitar cometer pero de los que tanto aprendemos los que no aspiramos al Olimpo de las letras y nos conformamos con disfrutar escribiendo lo que nuestro humilde corazón nos dicta. Juan Benet escribe a Javier Marías en carta privada –que éste hace pública- que lo máximo que nos puede brindar una novela son retazos, momentos, imágenes ya para siempre grabadas en nuestra memo…